La relación entre ideología y subjetividad en la obra “Après moi, le déluge” de Lluïsa Cunillé
En este texto se va a intentar analizar cómo se manifiesta en la obra de Lluïsa Cunillé, “Après moi, le déluge”, la relación entre ideología y subjetividad; además de la tensión entre sujeción y subversión.
Centrándonos en los conceptos de ideología y subjetividad, debemos destacar diversos aspectos de una ideología neoliberal y neocolonial encarnada en el personaje principal del Hombre, un hombre de negocios que se encuentra en Kinshasa por su vinculación con el negocio del coltán en el Congo. Su subjetividad está basada en la lógica del mercado, de la eficiencia, el beneficio económico del mundo de los negocios, “lo único que nos salva a nosotros, los hombres de negocios, es la eficiencia” (Cunillé, 2007, p. 466). A través de este personaje también podemos identificar la cosificación de personas y lugares, con el uso de estereotipos para representarlos. Un ejemplo claro de ello son los chistes del comienzo de la obra, pero también aspectos de sí mismo “un hombre de negocios, con un hijo de puta de negocios blanco y tiene que ofrecerle algo que de verdad le interese, algo que de verdad necesite” (Cunillé, 2007, p. 482). Este personaje no es libre ni objetivo, está claramente constituido por una ideología que él mismo reconoce, sus conversaciones sobre el alma, la enfermedad y la muerte, e incluso el miedo y el trauma tras sufrir un atraco, están narrados y explicados desde la lógica de los negocios y la ideología neoliberal capitalista.
Este personaje también cosifica países, en este caso específico, el Congo. La obra muestra una marcada ideología neocolonial al establecer al Congo como un espacio de extracción de minerales, de recursos minerales a través de negocios con compañías extranjeras. El Congo aparece en la obra como un territorio explotable en el que todo el ser humano puede ser intercambiable, todo el mundo tiene un precio. La ideología capitalista se manifiesta en la obra con frases como “pida dinero por él desde el principio” (Cunillé, 2007, p. 489), reduciendo a una persona a simplemente una transacción económica.
En segundo lugar, se analizará la tensión en la obra entre la sujeción y subversión. En esta obra aparecen diferentes tipos de sujeción, entre ellos la sujeción racial y de género. El personaje principal, el Hombre, representa al hombre blanco que busca enriquecerse con la explotación de recursos naturales del Congo. Ligado también a una sujeción colonial, contribuye a representar al Congo como un lugar de explotación de recursos, guerra y violencia, “los aviones vienen cargados de armas y se van de coltán” (Cunillé, 2007, p. 488). El coltán, material que busca para sus negocios, se convierte en el símbolo del neocolonialismo tecnológico. Además, la conversación entre los personajes a través de la obra reproduce algunas de las ideas coloniales como la prosperidad y esperanza de futuro de Europa, frente al caos y la violencia del Congo.
En cuanto a la sujeción por género, destaca el papel de subordinación de la Intérprete, claramente marcado por su género de mujer. La Intérprete muestra una sexualización explícita y una evaluación constante por parte del personaje del Hombre. Este ejerce constantemente micro-gestos de poder dejando claro que ella está a su servicio, peticiones relacionadas con su cuerpo: “¿puede soltarse el pelo?” “¿puede quitarse las gafas de sol?” (Cunillé, 2007, p. 458). Además, el personaje del visitante congoleño expresa su desagrado explícito hacia su papel como intérprete, “hablar por boca de una mujer”. Esto muestra un patriarcado tanto a nivel local como a un nivel más amplio abarcando el mundo colonial y su ideología. Por consiguiente, el rol de género hace que la Intérprete esté sometida a múltiples sistemas de poder: capitalista, colonial y patriarcal. El resultado de ello es la configuración de su papel en la obra como la persona que se encarga de traducir, mediar, y, en definitiva, obedecer.
Con referencia a la subversión en la obra, es el relato del hijo lo que crea esta subversión al final de la historia. Durante toda la obra es el personaje del Hombre quien mantiene el control y dirige las conversaciones, es el que evalúa, rechaza y dirige. Sin embargo, el punto en el que él afirma “sí que le necesito” se produce una inversión simbólica, el hombre de negocios blanco necesita al joven africano, el explotador necesita al explotado. La idea de autosuficiencia capitalista se quiebra al contemplarse la posibilidad de que el sujeto dominante durante toda la obra muestre su dependencia. Obviamente, cuando se presenta el giro final de la obra con la frase: “mi hijo murió hace dieciséis años”, la historia cambia radicalmente. Todo el relato del visitante congoleño ha sido una planificada construcción, un acto en el que se presentan las experiencias de una persona como individuo, no como parte del colectivo o de la sociedad en general. Con este giro en la historia, se fuerza al personaje del Hombre a imaginarse la vida de un individuo que sufre directamente las consecuencias del sistema neocolonial. La recreación inventada de la vida del hijo se podría interpretar como el fantasma del colonialismo, alegando al sentimiento de conciencia y reconocimiento. El resultado es la pérdida momentánea del control por parte del Hombre, quien tiene una necesidad nueva que no va a ser capaz de complacer, “ahora usted también lo echará de menos” (Cunillé, 2007, p. 503). En definitiva, esta subversión en la obra es totalmente simbólica y no material, ya que esta revelación final no busca cambiar el sistema ni la vida del Hombre o la Intérprete, pero sí aparece una quiebra en el sistema de poder establecido al comienzo de la obra. Conlleva una reflexión sobre esas relaciones de poder y sus consecuencias.
En conclusión, Après moi, le déluge, muestra cómo la ideología neoliberal y necolonial no solo está involucrada en aspectos económicos, sino que conlleva la creación de diferentes estructuras de subjetividad, como la de los personajes de la obra, representadas en las relaciones de poder entre ellos. Por último, la tensión entre sujeción y subversión no se resuelve de manera material ni explícita, pero sí de manera simbólica a través de la ficción, implicando conceptos como la conciencia y la culpa.
BIBLIOGRAFÍA
Cunillé, L. (2008). Après moi, le déluge. En Deu peces (pp. 449–507). Edicions 62.
Carbonell, N. (2020). Cultura y subjetividad en el mundo global. Universitat Oberta de Catalunya


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